miércoles 4 de agosto de 2010

Renaciendo




Letargo y ausencia son ahora aliadas,
en este margen en el que me he perdido,
entre la dulzura de lo sencillo e importante de la vida,
inmersa en caricias de Lavanda.

Regreso a mi rincón emocionada,
renovada y renaciente como el brote antes podado,
abriéndome paso entre la tierra donde echo raíces,
enlazándome con los pasos bien dados,
sujetándome al futuro con una sonrisa.

Ya no tengo miedo al camino,
ni a la tormenta, ni a la sequía,
sólo sé que tengo algunas manos,
y eso me basta.